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Ozono y clima: qué se discute esta semana en Kigali

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Explicación | Mesa de Redacción

La reunión del Protocolo de Montreal aborda financiamiento, emisiones y vigilancia; su agenda no equivale a acuerdos aprobados.

La 38ª Reunión de las Partes está convocada del 2 al 6 de noviembre de 2026 en Kigali, Ruanda. Para entender por qué una reunión sobre la capa de ozono también examina gases de efecto invernadero, hay que distinguir dos problemas ambientales relacionados, pero diferentes. Esa diferencia evita interpretar cualquier decisión sobre refrigerantes como una misma medida.

El Protocolo de Montreal se firmó en 1987 y entró en vigor en 1989. Su propósito original es proteger la capa de ozono mediante la eliminación gradual de sustancias que la deterioran. El acuerdo controla tanto la producción como el consumo de esos compuestos; las reuniones anuales revisan su aplicación y pueden adoptar ajustes o enmiendas.

Un sustituto puede resolver un problema y plantear otro

Los hidrofluorocarbonos, conocidos como HFC, se utilizaron para sustituir sustancias dañinas para el ozono. No agotan esa capa, pero son gases de efecto invernadero y contribuyen al calentamiento. Por eso, describirlos simplemente como productos inocuos resulta incompleto: la evaluación cambia según se hable de protección del ozono o de efectos sobre el clima.

La explicación científica de la Secretaría del Ozono señala que la Enmienda de Kigali, adoptada en 2016, incorporó una reducción gradual de la producción y el consumo de ciertos HFC. Su objetivo climático amplió el alcance del instrumento. No significa que todos los refrigerantes tengan la misma composición o el mismo impacto ambiental.

La distinción también ayuda a leer noticias sobre refrigeración y aire acondicionado, aplicaciones en las que se han usado estas sustancias. Que un compuesto no destruya ozono no basta para describir todo su impacto. A la inversa, una medida destinada a reducir el calentamiento no debe presentarse automáticamente como una respuesta directa al agujero de ozono.

Los asuntos sobre la mesa

Las diapositivas oficiales de la agenda incluyen la reposición del Fondo Multilateral para el periodo 2027–2029. Se prevé examinar trabajo técnico sobre las necesidades de financiamiento y el mecanismo cambiario de las contribuciones. La inclusión de este punto no permite anunciar un monto final: eso requiere comprobar las decisiones que adopten las partes.

Otros puntos son las emisiones de HFC-23, el fortalecimiento de la vigilancia atmosférica regional y las cuestiones de cumplimiento y presentación de datos. La agenda también contempla revisar el estado de ratificación de la Enmienda de Kigali. Son asuntos distintos: medir lo que llega a la atmósfera y revisar obligaciones reportadas aportan piezas diferentes al seguimiento del acuerdo.

El programa contempla un segmento de alto nivel el jueves y viernes, además de grupos de contacto e informales. Al corte de esta explicación, el 2 de noviembre, los documentos consultados describen el trabajo previsto. No se presentan aquí como decisiones finales ni como evidencia de nuevos compromisos asumidos por un país específico.

Qué implica para quienes usan equipos de refrigeración

La agenda internacional, por sí sola, no demuestra que una familia deba sustituir inmediatamente su refrigerador ni que haya entrado en vigor una nueva prohibición nacional. Para afirmar una obligación concreta haría falta identificar la norma aplicable, la sustancia y sus plazos. El seguimiento útil de Kigali será comprobar qué se aprueba y distinguirlo de sus posibles aplicaciones posteriores.

Ilustración original generada con IA; no representa equipos específicos ni una fotografía de la reunión.

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